domingo, 13 de mayo de 2012

Que pasaría


Qué pasaría si nos dejásemos llevar,
Como la arena se deja por el mar acariciar.
Qué pasaría si hablasen las canciones.

Que pasaría, que pasaría, que pasaría.
Si  no hubiese vencidos,
Ni cuentos con finales amargos.
Que pasaría, que pasaría, que pasaría.

Que pasaría, si no existiesen las heridas,
Qué pasaría si no temiéramos a nuestras vidas,
Si tan solo pudiésemos dejar de perseguir sombras.

Que pasaría, que pasaría, que pasaría,
Si los deseos a veces no fuesen tan egoístas,
Si no existiesen mentiras, si no existiesen, si no existiesen.

Dejaríamos de intentar algún día,
Dejaríamos de luchar algún día,
Dejaríamos de nadar, algún día.

Qué pasaría si no hubiese condicional,
Sin misterios,
Sin nada más.

sábado, 5 de mayo de 2012

A la boloñesa. Y olé.


"Y a falta de palabras, me mordí la voz"
(La sombra del viento, Carlos Ruíz Zafón)

No se si será por el ir y devenir de mi constante actividad mental, la cual se somete a los incesantes quebraderos de cabeza que el jodidamente bienaventurado, para ninguno, sistema a la boloñesa me acarrea, pero con demasiada frecuencia observo la anterior y maravillosamente bien redactada, frase a mi alrededor personificándose en ideas, sentimientos y bueno, valga la redundancia en personas.

...Y a falta de palabras, me mordí la voz....

Mi nivel de asimilación de injusticias ultimamente se está disparando estrepitosamente señores, día a día salga el sol por donde salga una nueva noticia, de muy diversos carárcteres, asola alla por donde vaya cualquier razocinio humanamente lógico.

Y que veo allá a donde mire, resignación, SI RESIGNACIÓN. Hasta la veo en aquellos que protestan, la veo en las miradas conformadas, en las esperanzas mutiladas, en los sueños que se abandonan con la almohada. Y nos seguimos mordiendo la voz,nos mordemos una voz que ya no tiene alma, ni pasión ni ganas de hacerse escuchar, ni mierdas.

Porque últimamente nos limitamos a sobrevivir, a pensar por la noche que a mí no me toque, cruzar los dedos o arrebatarle la pata a un pobre conejo, todo cuenta en este sistema opositario en el que la vida se está convirtiéndo, por lo menos no está congelado, bueno no lo diré muy alto.

Como leí en un artículo de Arturo Pérez Reverte:

"...Cambien la fiesta a bordo, los pasajeros de lujo con sus copas de champaña, los de tercera clase soñando con la vida mejor que podía aguardarles en América, por todos nosotros, nuestros créditos fáciles sobre sueldos que no podían sostenerlos, nuestro derroche, nuestra estupidez suicida, nuestro mirar hacia otro lado a las primeras señales de hielo en el mar. Metan todo eso en un ordenador, oigan. Denle a la tecla enter y saldrá nuestra foto exacta, saludando sonrientes desde la cubierta del barco insumergible, encantados de habernos conocido. Felices de estar ahí. Observen sobre todo nuestra cara de idiotas. Cien años ya, desde el Titanic, y no hemos aprendido nada".

Ciertamente cierto, no hemos aprendido nada, pero nada de nada.

domingo, 29 de abril de 2012

Un poquito de un capítulo de algo que ha salido


Y de repente ella apareció y rompió todos mis esquemas, mi idea de la vida, mi mundo entero se trastocó en el momento en el que ella levantó la mirada y me miró con esos grandes ojos verdes. Mi nombre, mi identidad, todo se había borrado de un plumazo, como si ya nada fuese conmigo, como si mi cuerpo fuese un fantasma, yo me convertí en ese momento en un ser incorpóreo, porque ya nada en esta vida tenía sentido si esos grandes ojos verdes no estaban conmigo.

Puede parecer otro estúpido pensamiento de enamorado, otro banal y amontonable episodio romántico de novela barata, pero sabe, cuando un alma está sola tanto tiempo, cuando ya no eres capaz de sentir nada porque lo has sentido todo, cuando la miseria de la realidad te carcome poco a poco por dentro, cuando eres un gusano más que compite por un pedazo de carne podrida, encontrar en un mar donde te ahogas una tabla de salvación como esa, eso no tiene nombre, ni definición imaginable.

Estábamos en una librería del centro, una pequeña y escondida, chapada un poco a la antigua, yo entraba en busca de algún libro de fotografía que me inspirara para mi nuevo proyecto, uno muy personal, una caserona relativamente céntrica del siglo XIX con un precioso jardín que había que restaurar junto con todo lo demás. Yo no sabía nada de jardines, ni de césped y de flores aún menos, mi experiencia más directa con todo eso fue el parque de al lado de mi casa y era un barrizal con cuatro árboles con principios de anorexia.

 Ella estaba al lado de la sección de fotografía, en la sección de ficción, tenía entre las manos una edición de bolsillo, poco elegante pero práctica de Cuentos de Edgar Allan Poe. Estaba de espaldas a mí, ojeándolo por encima, cuando al dejarlo se le cayeron todos los libros de la estantería, como una manada de caballos desbocados. Toda la gente la miraba y aunque la tenía de espaldas, algo en su postura, o en sus manos, no lo sé,  me hizo pensar que estaba completamente aterrorizada. Algo en mí se movió en ese instante, algo que me hizo ir asta ella y recoger y colocar todos los libros caídos.

Después de recogerlos todos, seguía inmóvil, como una estatua, con la cabeza agachada y el pelo tapándole la cara, le cogí el libro que tenía en las manos, lo compré y la saqué de la pequeña librería. Entonces, fuera ya cuando se sintió segura, levantó su cabeza hacia mí y me miró con esos grandes  ojos verdes y esa vez fue a mí a quien se le cayó el mundo de las manos, el mundo o el libro que había comprado en realidad.

Empezamos un diálogo incoherente, uno de esos de Manual de la Cortesía volumen I, uno de esos que empiezas con un vecino al que le tienes cierta simpatía o que te ha visto crecer, uno de esos diálogos que realizas sin pensar, como un autómata, siempre dije que cuando los robots comenzaran a andar y hablar, le insertarían todos esos diálogos del Manual de la Cortesía, empezarían con los más famosos, como los que hablan del tiempo, o de los niños/jóvenes de hoy día, haga una prueba y cuente cuantos diálogos sacados de ese manual efectúa a lo largo del día, se sorprenderá el poco tiempo que desperdicia pensado por sí misma, actuando como un ser humano intentando conocer a los demás, intentando sentir un poco, cada vez más pienso que no hará falta que los robots anden, piensen y hablen, la gente tiene miedo al concepto de Matrix, ese en el que las máquinas se harán con todo el control, en cierto sentido no hará falta, nosotros mismos, a cada paso que damos en la evolución, nos convertimos en máquinas.

En cierto sentido las admiramos, para que autoengañarnos, ellas están exentas de sentimientos, de ataduras mentales, de responsabilidad, por eso cada vez más recurrimos al Manual de la Cortesía, con sus diferentes volúmenes.

Al fin, cuando ya parecía que mi mundo volvería a la normalidad, a su deprimente normalidad, cuando parecía que el diálogo cortés estaba en las últimas, cuando parecía que la única salida sería una despedida sobria y elegante, ella antes frágil dama en apuros, me dio una estocada en el orgullo, invitándome a tomar un café en agradecimiento por el rescate anterior.

Andamos los cincuenta metros a los que quedaba la cafetería en un cómodo silencio, después de aquella desviación del camino de la elegancia controlada, el silencio que se suele tener solo  con los desconocidos cercanos no parecía inverosímil. Se oían el replicar de sus tacones, el murmullo de alguna paloma y el viento entre los árboles del parque de enfrente, era una bonita cancioncilla urbana. Llegamos hasta la cafetería y escogimos una mesa alejada, una que tenía dos sillas y un cuadro en la pared, yo pedí un café con leche y ella un capuchino.

 De repente me invadió por un instante, digo por un instante, ese sentimiento de vergüenza que surge del contacto visual directo con alguien a quien no conoces, es como cuando estás en el autobús, cualquier transporte público valdría para el ejemplo, ahí te encuentras tú,  dejando divagar la mente y la vista por el paisaje metálico, pensando en diversos temas e incluso algunos privilegiados dejando la mente en blanco. Estás tranquilamente recorriendo horizontal y verticalmente con la mirada los asientos, cuando surge de repente, el contacto visual con otra persona que hace exactamente lo mismo que tú. Es un sentimiento extraño, sientes como si lo que habías estado haciendo fuese algo malo y siempre he pensado, aunque nunca he podido detener o cambiar mi disposición a sentir dicho estado, que si nos parásemos a analizar el sentimiento, caeríamos en una sensación de inmenso alivio.

 Hay más personas que divagan y recrean la vista en el paisaje metálico, hay alguien más que reposa los ojos en los asientos, hay alguien más como nosotros, hay alguien más que siente, por un instante, lo mismo que nosotros, si lo pensáramos detenidamente, en esos instantes compartimos algo de nosotros,  aunque la otra persona se encuentre a océanos de distancia mental de tu pequeño ser, en ese momento es como si fuera tú.

Decía que ese estado comenzaba a invadirme, cuando de repente ella sonrió, era ese tipo de sonrisa que anima a conversar, más que animar, motiva. Y un remolino de pensamientos arremolinados en mi boca querían salir, formar parte de algo memorable, de algo original e inolvidable. Pero como no salían nada más que tristes y decrépitos balbuceos, preferí recurrir a los anteriores volúmenes comentados.

lunes, 25 de abril de 2011

Frustrante Pasividad

Frustración, término ligado al fracaso, al impedimento y a la decepción. Nos sentimos frustrados continuamente, nos sentimos ligados a nuestras acciones, aferrados a un clavo ardiente que nos quema hasta que un día, simplemente lo soltamos. Eso es para mí el concepto de frustración, soltar ese clavo al rojo vivo. La frustración nos acompaña desde que nacemos, desde que salimos de la paralela realidad intrauterina, desde que el oxígeno entra en nuestro esquema virgen del universo, desgarrándose en el sonoro llanto de la vida
A día de hoy y creo que de siempre, me frustra no entender, o no saber, dos verbos a menudo y desde mi humilde punto de vista, complementarios. Ultimamente, este sentimiento de frustración cual mosca cojonera ronda mi mente, despotricando a voz en grito miedos que ni yo misma después de una sana siesta, entiendo.Algo no muy anormal en mí, con lo pequeña que soy y lo de mala leche que puedo albergar.
Bueno centrando el tema y evitando desvaríos, lo que ahora mismo me toca los ovarios, es la no actuación de algunas personas, grupos, colectivos, ideologías, me suda lo de abajo la masa a la cual atacar ya que lo que me jode, hoy por hoy, no se mañana, es la pasividad, en todo su esplendor.
Optimistamente hablando, soy de esas personas que quieren creer que todavía en este mundo, en lo más profundo del océano, debajo de una piedra grande, existe una piedrecita pequeña en el cual reside algo de inteligencia. Pero ultimamente, allá donde miro veo infelicidad inducida por la más pura vageza, con esto me refiero a lo antes comentado de la pasividad.
Gente que desperdicia su vida en algo vano, en excusas, en autoengaños, gente que lo único que quiere es ver a gente en su mismo estado, por el mero hecho de no hacer nada con su vida, es más cómodo que la masa se adapte a ti, que tu adaptarte a ti mismo, es más cómodo autolamentarse, autocompadecerse, que echarle un par de cojones a la vida.
Veo gente a mi alrededor que se autoconvierte en un vegetal que en vez de alimentarse con oxígeno y agua, se alimenta del más puro fango y lo peor de todo, cree que se vive bien así. Entiendo la falsa seguriidad que nos puede dar la vida de la amapola, pero acaso somos plantas, no joder, somos seres humanos, estamos destinados a vivir haciendo algo más que estar plantados en un trozo de tierra, destinados a vivir sufriendo, para poder ser felices algún día, para aprender que si hoy estoy jodido mañana puedo estar con un puto pez espada clavado por el culo, pero algo habré aprendido y si no he aprendido nada, tendré una historia que contar algún día.
Esa es mi filosofía de vida, yo no creo en nada que un libro, o una masa lo respalde, no me hacen falta pruebas o certificados para saber que lo único que quiero creer es aquello que rezume verdad y por suerte, por desgracia, lo único que me da la seguridad de que si estoy aquí, en este presente, por algún motivo, es aprender.
En cambio, hay gente que se ciega, que no quiere pensar, que no quiere sufrir una realidad y lo que en realidad hacen, es vivir en un cerco de mierda, que para ellos parece menos mierda.

Para terminar, recalcar y matizar la idea de la última entrada:

"Tu simplemente vive, aunque no encuentres un sentido a tu vida, haz que el corazón siga siempre latiendo, observa, habla, enamórate, odia, miente, ayuda, escribe, folla, emborrachaté, pero que el verbo nunca trascienda al tiempo pasado, vive hasta morir. Sinceramente, haz lo que te de la gana, no te juzgo, pero por favor, lo último que hagas, que no sea hacer nada."

viernes, 22 de abril de 2011

Vivir

"Tu simplemente vive, aunque no encuentres un sentido a tu vida, haz que el corazón siga siempre latiendo, observa, habla, ama, odia, miente, ayuda, pero que el verbo nunca trascienda al tiempo pasado, vive hasta morir".


domingo, 3 de abril de 2011

Veces

Algunas Veces:

Algunas veces pienso, por pensar,
por sentirme viva.
Algunas veces pienso, por pensar,
para sentir el cambio bajo mi piel.
Algunas vences pienso por pensar,
que las mañanas son diferentes cada vez.

Algunas veces amo, por amar,
para sentir que la belleza se escapa por mis poros.
Algunas veces amo, por amar,
para que mi corazón se desboque y se aleje de mi conciencia,
Algunas veces amo, por amar,
para saltar al vacío de una mirada.

Algunas veces río, por reír,
para romper con la razón que ronda mi cabeza,
Algunas veces río, por reír,
para rozar de puntillas la felicidad,
Algunas veces río, por reír,
porque la risa se escapa de mi boca.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Fragmento de un capítulo escrito

Amar.
Es el juego del corazón.

Y la miro mientras duerme, silencioso, expectante, como si ella fuese una película o una obra de arte. En cierta manera, lo es, es mi película, mi obra de arte. Duerme inclinada, abrazando la almohada, las piernas cruzadas y el pelo retirado de la cara. El sol entra por la ventana y la acaricia, se refleja en su pelo e incluso si desenfocas la vista ves las motas de polvo sobrevolando la habitación. Como espectadores de la película, revolotean encima de su cabeza, luchando por entrar, por saber más de ella, por saber de su mirada perdida, por saber de su sonrisa, de sus uñas mordidas. Me siento como esas motas de polvo, me siento un iluso, me siento confuso, incapaz de desplazar el determinante posesivo de las frases, de todo lo que sale de mí ser. No me salen las palabras, ni pensamientos, me sumergí en un estado de confusión absoluta, dependiente de su parpadeo, me da miedo hacerla mal e incluso me da miedo hacerle bien, me da miedo que se acostumbre a mí y que no se acostumbre, me siento ambivalente, cada respiración me induce un sentimiento diferente, inspira, espira y vuelve a espirar, me siento un intruso contemplándola, siento la adrenalina corriendo por mis venas. Su respiración es como una canción, la forma en la que espira, esa doble espiración, parece que mientras duerme suspirara.
Y yo, ahora, perdido entre suspiros.

jueves, 10 de marzo de 2011

Sentido sin sentido

Sabeis, creo que hemos caído en el sentido sin sentido, la gente intenta darle sentido a su vida, intenta remarco, estandariza su vida a unos parámetros globales supuestos a veces difíciles, supuestos con sentido, supuestos humanos, supuestos que se llegan a convertir en absurdos. La vida parece que queremos hacerla un concepto tangible, un concepto comprable, parece que queremos que la vida esté situada en la sección X de Ikea, no tengo nada en contra de Ikea, todo lo contrario, pero es absurdo la forma en la que despiezamos la vida, como si de piezas pequeñas se tratara, la seccionamos en partes, el concepto vivir parece que se ha ampliado un tanto, eso de nacer, crecer, reproducirse y morir queremos hacerlos menos vacío, queremos caer en la ilusión de que no estamos determinados a un eterno reduccionismo, por eso intentamos darle sentido a la vida, engañados lo único que hacemos es ponerle música a la letra de la cancioncilla nacer, crecer, reproducirse y morir. Así, nos limitamos a vivir, a vivir con música ampliada e incluso con estribillo, nacemos, crecemos, nos escolarizamos, crecemos, nos volvemos a escolarizar, empezamos a aprender a reproducimos, nos escolarizamos a veces de nuevo, seguimos aprendiendo a reproducirnos, volvemos a crecer, tenemos un trabajo, una pareja, a veces varias, a veces sin elemento reproductivo, crecemos, crecemos, tenemos hijos, ellos crecen y así un bucle adornado en do mayor de la retaila de la vida humana... Es desesperante incluso para aquellos rebeldes alejados de la norma social, porque incluso ellos están sin quererlo incluidos en la retalía, tan solo cambian el orden de las estrofas..

martes, 8 de marzo de 2011

Cansada del verbo cansar

Me imagino lejos, lejos de aquí,
en un lugar donde no cueste sonreir,
donde el alma no tenga precio,
una utopía, un nuevo reino,
me imagino tan lejos de aquí.

Sueño con bulevares,
perderme en los bares,
soñando fingir,
sueño, sueño, sueño,
tanto cuesta ser un sueño,
tanto cuesta ser frágil, etéreo.

Me pierdo, desciendo,
intento entenderlo,
me hundo, me busco,
vuelvo a huir.

Cansada del verbo cansar,
soñando ahora con soñar,
luz apagada, luz encendida,
ahora que más da.

Sueño ahora sin elemento onírico,
sueño en la realidad, sueño La Realidad,
una república, sin bandera, sin hogar,
se adueña de mi ser, de mi esencia,
marioneta rota, marioneta.

sábado, 5 de marzo de 2011

Sectaria

Es paradójico como poco a poco, conforme creemos que tenemos más autoridad y control sobre nosotros mismos, ese control se va pérdiendo, sacrificando cual virgen más bien. Despreciamos ese control y lo peor, el narcisismo y la hipocresía nos hacen ver lo contrario. Me da naúseas, como borregos seguimos unas metas preestablecidas, las llegamos a idolatrar y a originalizar, proceso motivacional lo llaman, el ser humano se caracteriza por las ansias de demostrar su autoeficacia, su autosuficiencia, por la búsqueda de metas y creeran que suena bien, el ser humano se limita  a sobrevivir es incapaz de pensar más alla del reestablecimiento de su propio equilibrio, homeóstasis lo llaman, más nombres absurdos para una forma de vida más absurda ahún.

Cada vez que el hablaba yo enloquecía, deliraba, cada palabra era una droga, como una pastilla de éxtasis interminable, el era una adicción para mí,  decía lo que a todo el mundo le daba miedo oir, la gente le huía porque le tenía miedo incluso admiración, la gente huye de lo que realmente teme, la gente lo que más teme es a lo desconocido, la verdad era desconocidad para todos, menos para él.

El fin se acerca,  la verdad nos hará libres solo a los que sepamos apreciarla, hemos tomado esta decisión por voluntad propia, nuestro camino ha tenido más piedras que el de ningún otro, porque nosotros no somos cobardes, hemos cogido el camino hacia la verdad, nosotros hemos renunciado a toda las ataduras que se autoimponen los demás, la sociedad es una basura, un estercolero que cada día que pasa adopta más terreno.

Recuerdo cuando entré aquí, un juego al principio, intentaba sonreírle a la vida y ella nunca me devolvía la sonrisa, lo único que intentaba era encajar, era un locura interminable, hasta que un día en una conferencia le encontré a él, hablando. Fue la primera vez que no solo oía a alguien, hablaba de lo que creía y creía lo que hablaba. Días después entré aquí, en Vida. La gente que creía conocer tenía miedo cuando se lo dije, una secta lo llamaron. La gente está tan engañada, todo es por culpa de la sociedad, me lo explicó El, la sociedad nos dice lo que tenemos que creer, nos engaña, pone en nuestros ojos cosas que no existen, que ni siquiera queremos comprobar, estamos tan atados al miedo, a la opresión, es más fácil seguir viviendo como los demás, es más fácil simplemente, es adaptativo, solo queremos sobrevivir. Tenía tanta razón. Fui capaz de desligarme de toda esa mierda, traspasé la línea  fui valiente.

Hoy es el Día, todo el dolor que hemos sufrido, todo lo verdadero que hemos conseguido, hoy la sociedad recibirá un duro golpe amigos, nosotros cambiaremos el mundo, nosotros le quitaremos esa venda, todas las mentiras, todos los intentos fallidos, las equivocaciones, todo hoy se verá recompensado. Id cogiéndo las mochilas, tenemos que cambiar el mundo.

"Cuarenta personas han fallecido tras la implosión del grupo Vida, perseguidos durante cuatro años, este acto de terrorismo y pánico no es el único que ha conseguido el terrorista y líder de la secta Eric Lemond ,el cual con este ya son cinco actos terrorista los que lidera"

- ¿No te quedas conmigo?
- Mi misión es más dura pequeña, tu tienes que ser ahora valiente, debes de cambiar el mundo.
-¿Y tú?
- Yo sigo ligado a esto pequeña, te envidio tanto, debes de ser valiente...

martes, 1 de marzo de 2011

Mirar las estrellas

A veces intentamos creer que lo mejor está por llegar, que tenemos que luchar para conseguir aquello que nos merecemos, caer y levantarnos para poder mirar las estrellas, ese parece ser nuestro lema, pero no nos damos cuenta, que las estrellas aunque esté nublado, permanecen ahí. Quizás si observamos un poco, nos daremos cuenta que lo "mejor", no está por llegar, como las estrellas permanece ahí a la espera de ser contemplado.

Sueña el preso que es libre,
Sueña el libre que está preso,
Sueña el gusano que vuela,
Sueña el ave con llegar a tierra,
Sueña el rey que es un campesino,
Sueña el pueblo con reinar,
Sueñan, sueñan, sueñan,
A todos les da por soñar,
Sueñan todos menos los niños,
que para ellos, el sueño es la realidad.

sábado, 26 de febrero de 2011

Suicida

Algo me decía en mi interior cuando me mando ese e-mail que algo malo pasaba, esa quedada repentina y anodina no era propio de ella, o por lo menos actualmente, su vida entera dependía de una agenda de cuero negra en la cual estaba cada segundo de su vida.

Me vestí, un tanto informal para la cita, bueno una cita no es la palabra exacta digamos que simplemente habíamos quedado para tomar un café, ves incluso escrito queda anodino y eso precisamente no era ella. Cogí mi coche y me dispuse a llegar a esa moderna y nueva cafetería de las afueras, un tanto esterotipada para mi gusto, decoración sobria de aires minimalistas, tazas de diseño y algún que otro cuadro la decoraban. El sitio resultaba un tanto meticuloso, estricto sería la palabra, las mesas alineadas, negras sobre un fondo blanco, transmitía éxito y profesionalidad, algo que suelo asociar a empresarios o grandes tiburones no a una cafetería. En cuanto llegué me sentí irremediablemente fuera de lugar e incomodísimo, la mirada de la camarera fue despectiva, las miradas de los clientes, despectiva, e incluso la maldita puerta al entrar ni se abría.

De repente llegó , no tuve que esperar mucho pero parece mentira que no haya aprendido con los años, ella siempre llegaba cortés y elegantemente tarde a las citas, se diría una constumbre para mucha gente, refinada y de buen gusto, pero a mí siempre me ha resultado irritante. Su vestido, su pelo e incluso hasta su sombra parecía decir a gritos, ¡esta chica es una triunfadora apartaos!, embutida en ese uniforme de chica empresaria joven y atractiva, vestido negro ajustado, lo suficientemente corto y con el suficiente escote para poder distraer un poco a los aburridos y soporíferos clientes del local, unos altos y negros zapatos con el bolso a juego y para remate su roja cabellera recogida en un desenfadado moño.

Empezamos la conversación hablando de esto y de lo otro, como te va la vida, que tal la famila, recuerdas cuando... temas de nuevo anodinos. Esto ya empezaba a preocuparme seriamente y directamente saqué el tema en cuestión, le hice la gran pregunta, ¿qué te pasa?.

- Me pasa que no me pasa nada, eso es lo que me pasa, no soy la que era, no soy nada. Soy un cuadro malo, un cuadro de esos que decoran los salones de los ricos,  eso es lo que soy, un maldito y jodido rico cuadro al que todo el mundo mira pero nadie observa.
- ¿Por qué dices eso?
- Por qué no es la pregunta, la pregunta es para qué. Para qué me convertí en eso, me convertí en eso para dejar, es simplemente eso, dejar. Dejar de pensar de verdad, dejar de amar de verdad, dejar de sufrir de verdad. Era más comodo, era un buen pensamiento, e incluso lo llamaría filosofía de vida, pero luego se convirtió en un juego, en el que yo ya no manejaba las reglas, ni siquiera las sabía. Ahora mi vida la controla ese juego yo soy una marioneta, una puta marioneta y además rota.
- Parece que todo te va bien, piensa en que has fallado, dime cuando empezaste a pensar así.
- Vuelves a equivocarte de pregunta, el problema es que no he fallado eso el lo que lo hace tan irreal, lo que no me hace pensar, no me siento viva esque ya ni siento, todo es predecible y seguro, falsamente seguro, confeccioné una red de seguridad y ahora esa red me envuelve y me ahoga. Últimamente sueño solo con eso, sueño que soy una niña y paseo por la ciudad, veo a una mujer preciosa con un vestido precioso, paso a la tienda y de repente esa mujer soy yo, me miro al espejo y siento que el vestido me empieza a apretar, empiezo a ahogarme, el vestido me corta la piel, sangro, empiezo a ahogarme más, pero sabes que, siento, lo siento tanto que soy feliz, inmesamente feliz de sentir.

El silencio inundó la conversación, no sabía que decir, ella parecía que tampoco, el tiempo pasaba y la sentía lejos y fría. Tan lejos y tan fría.

- Me tengo que ir ya, tengo una reunión dentro de media hora, te llamaré luego.

Nunca llamó.

Al día siguiente, me levanté como siempre, leí mi periódico de siempre y me tomé el café de siempre, pero algo interrumpió la calma del día, en primera portada, "Empresaria Suicida".

"Famosa empresaria fallecida al tirarse desde el ventanal del duodécimo piso en el que vivía, no hay ninguna señal de forcejeamiento en su cuerpo y la vivienda se encontraba en perfecto orden". La estampa de la vivienda y el cuerpo terminaban de encuadrar la noticia.

Murió con una sonrisa.

sábado, 19 de febrero de 2011

Mortal

Cierro la puerta de mi casa, hecho la llave dos veces, llamo el ascensor, espero, abro la puerta del ascensor, la cierro, le doy a la planta baja, vuelvo a esperar, abro de nuevo la puerta del ascensor, abro la puerta del portal, ando como unos diez metros hasta el bar de la esquina, me siento en la mesa de fuera porque ahora ya no puedo fumar dentro, pido una cerveza y vuelvo a esperar hasta que me la trae el chaval.

Eso hago todas las mañanas, no suelo pensarlo a menudo, no soy de esas personas reflexivas que se pone a analizar cada puto paso que doy durante todo el día como si el sol fuera menos importante que mi ombligo, pero hoy de repente me ha venido esa retalía a la mente, como una puñetera cancioncilla pegadiza o una palabra que se pone de moda. No es que no esté conforme con mi vida, tengo todo aquello a lo que todo el mundo aspira, sin complicaciones mentales ni alegorías a la felicidad, tengo un buen coche, una buena mujer, un buen empleo y podría estar diciendo bastantes frases compuestas de buen y sustantivo pero no me da la gana y vuelvo a repetir y a matizar lo dicho antes no es que esté conforme con mi vida, es que estoy hasta los cojones. Una vez alguien me dijo de joven que el noventa porciento de nuestro tiempo diario se basa en actos que irremediablemente se vuelven rutinarios, no debíamostar esperando a los otros acontecimientos que nos sacaban de esa urna autoimpuesta y determinante, sino que debíamos de disfrutar realmente de aquellos actos rutinarios, que esa era la clave de la felicidad. Ese mini discurso de estar por casa se me antojó revelador y emocionante, se me antojó hasta original, e hice de ello mi mantra durante unos años pero ahora, cumplida una edad en la que ya cualquier mindundi poeta de salón no me inspira tanto, me parece una bobada, una poyada con la que encandilar a cualquier jovencita adicta a la palabrería barata y comprensible con la que disfrutar de una bonita noche en cualquier motel de carretera.

Me estaré haciendo viejo, mi mujer me lo repite una media de cinco veces al mes y supongo que tendrá razón, me estaré haciendo viejo... Incluso siendo viejo me sigue sonando esa palabra a muerte y decepción, me estaré haciendo viejo para mí significa me estaré automuriendo, me estaré decepcionando ahora que veo el final con la vida, estaré volviéndome viejo quizás. Las polladas que hablaban de la vida y de la existencia, del camino del aprendizaje y demás ideologías de salón de te ahora me parecen absurdas, vanales y tremendamente vacías, me recuerdan ahora a ese cisne de cristal de Svarosky que tanto le gusta a mi mujer, costaba un dineral tenerlo, pero era bonito, trasparente, silencioso y no daba más que hacer que pasarle el trapo de vez en cuando. Esas ideas ahora son como ese cisne, custa mucho seguirlas y adoptarlas como doctrina, son bonitas la gente que cree que piensa las admira, pero son trasparentes, no tienen más trasfondo que aquel que da el silencio de después de oír una frase del estilo de vive amando la vida.

Será eso, que me estaré haciendo viejo, que me estaré desencantando de la vida, que estoy ya harto de que me de por culo todos los días, que estaré harto de no querer lo que tengo porque no está bien visto quererlo, que estoy harto de las polladas y de las no polladas, porque veo que es una farsa la farsa y lo que no creemos que es farsa, que hay estereotipos hallá donde mires, que hay clichés incluso en aquello que reivindica la vida fuera de la norma, todo eso para mí se resume en que estoy harto de polladas. Supongo que cuando te haces viejo aparecen estas ideas, porque estás hasta los cojones, es como el cuento de la zorra que no podía alcanzar las uvas, si no puedes alcanzarlas es que no estaban maduras. Los que nos hacemos viejos, supongo, que como no podemos ya alcanzar la vida porque se nos escapa ya de las manos, de los ojos, de los labios y de cada puto poro de nuestro cuerpo, decimos que la vida simplemente son polladas acumulativas, como el sumatorio en la estadística.

viernes, 18 de febrero de 2011

Aprender a no Existir.

No solo nos vale ser buenos, además debemos parecerlo. Aprendimos una vez, a asociar aquello externo que nos rodea con variables internas, aprendimos a asociar realidades intangibles a las que aspirar, aprendimos tantas cosas que a veces se nos olvidó el principio de todo. Cuando si eras algo lo eras simplemente.

La gente aprende a aparentar ser, porque ya ser simplemente no nos vale.

Y lo peor de todo, nos juzgamos por aquello que aperantamos ser y no por lo que somos. Hemos aprendido tanto a que los demás nos tienen que ver que decididamente si nos equivocamos juzgaremos aquello que ven los demás, no lo que somos. El juez más severo siempre es uno mismo.

Somos lo que no somos, en el fondo perseguimos aquello que no somos y que queremos ser. Si algún día nos paráramos a pensar en lo que hacemos para ser , si algún día dijéramos soy y no quiero ser, si algún día comprendiéramos que no es que tengamos derecho a existir, si no que en realidad existimos. Cuando aprendemos lo que es algo y lo que no es, en realidad lo que hacemos poco a poco es aprender a no existir.

Existimos sin necesidad de ser vistos, eso es lo que habría que haber aprendido desde el principio, no a aprender a ser vistos para existir.

jueves, 10 de febrero de 2011

Dolorosa Candidez

Querido, querido teddy estoy tan asustada de nuevo.... repetía y repetía sin cesar la pequeña Ellie. Estoy tan asustada, estoy tan asustada.... le decía y decía a su osito teddy sin cesar. Los gritos seguían, los platos continuaban rompiéndose, los portazos partían las lagrimas de la pequeña Ellie. ¿Cuándo se pondrá bien Papá? a veces papá enfermaba cuando llegaba a casa de trabajar, tenía una enfermedad rara que consistía en gritar y golpear, el no lo hacía a propósito eran los síntomas de la enfermedad.


Ellie cada vez que mamá le decía que papá había vuelto a caer enfermo, corría y se escondía en el armario con su osito Teddy y los síntomas en papá volvían de nuevo. Y mamá lloraba tanto, se preocupaba mucho por papá, se ponía tan malito que a veces le daban fiebres muy altas y no sabía lo que hacía, incluso se caía encima de mamá y la golpeaba sin querer. Pobre pobre mamá, pobre pobre papá.

-Sueños Negros-

En los primeros sueños, todos fuimos reyes, todos fuimos princesas.
En los segundos sueños, todos fuimos amados, todos fuimos respetados, todos fuimos aceptados.
En los terceros sueños, todos fuimos independientes, todos fuimos realizados.
Luego vinieron otros sueños, que tiñeron de negro a los demás...
Y la realidad alquiló una habitación de nuestra conciencia.

Aunque tened presente siempre, que hay otros que nunca pudieron soñar
 Que no tuvieron unos primeros,
Ni unos segundos, ni siquiera unos terceros, con los que jugar, reir, amar o llorar.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Vamos allá





¿Sabes?, siempre intentabas no destacar, intentar formar parte de aquello que los demás tenían, incluso cuando sabías que eso no iva contigo. Siempre intentabas imitar aquello que era lo correcto y querido, intentabas buscar cariño y portección, te sentías tan desvalida... Luego vino el cambio, la venda se cayo de los ojos, te enfadaste con todo, con el mundo y con aquello que te rodeaba, estabas tan resentida y tan dolida con todos los que no te quisieron en un principio que te formaste un escudo protector equivocado porque lo que seguías buscando era tan solo cariño y protección, pero esta vez que fuese verdadero.

Te costó ver mucho lo que de verdad querías, te costó tanto que tuviste que sufrir para darte cuenta, tuviste que reconciliarte con tu parte más débil para crecer, para poder mostrarte como eras en realidad, para afrontar las máscaras y los disfraces que tanto te llegaron a gustar y que tanto te dolieron. Ahora se presenta ante tí un nuevo camino, uno en el que las dudas del pasado ya se resolvieron, uno nuevo, uno diferente a los demás, ahora ya has cambiado, ahora sabes que has cambiado y llegó la hora de afrontarlo y dar el siguiente paso hacia el camino que has descubierto.

 Vamos abre la puerta.

viernes, 4 de febrero de 2011

La verdad no nos hará libres.



La Sombra del Viento-
"La televisión amigo Daniel, es el Anticristo y le digo yo que bastarán tres o cuatro generaciones para que la gente ya no sepa tirarse pedos por su cuenta y el ser humano vuelva a la caverna, a la barbarie medieval, y a estados de imbecilidad que ya superó la babosa allá por el pleistoceno. Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo."


Mientras que la verdad se oculté tras una cortina de narcisismo y banalidad, mientras los ideales de perfección y superación sigan dictados por modas autodestructivas, mientras el dinero le gane el pulso al saber por saber, mientras las masas sean borregos y no personas,  mientras que a lo que el ciudadano ideal aspire sea a la mera supervivencia, mientras que nos hagamos el propio hanakiri renunciando a la libertad de expresión, mientras la represión siga evolucionando y se legalice, mientras la violencia sea la única forma que conozcamos para el cambio, mientras nos centremos en el confort y no en el avance, mientras nos escudemos en morales retrogradas como escudos de verdad latente, mientras la codicia y la avaricia se camuflen en ambición, mientras la ayuda a los demás sea tratada como un espectáculo y no como un objetivo...

La verdad no nos abrirá los ojos, lo último que queremos creer es la verdad directa, lo que nos abrirá los ojos algún día será el fracaso, la decepción y la frustración, la verdad no nos hará libres en este caso, nos hará sentir culpables, nos hará levantar la vista hacia el final de la caverna en la que estamos, ya que el verdadero mundo, el mundo que podríamos lograr si actuásemos de verdad, se está cayendo a trozos ante nuestros ojos y mientras nosotros simplemente miramos, decepcionantemente miramos.

viernes, 28 de enero de 2011

Mosquito traicionero

Recuerdo un día de esos de verano, recién empezado, cuando todavía no le has cogido tirria al calor y lo recibes como esa amiga alocada con la que pasas unas semanas divertidas en las que estaba tumbada yo en la cama, al lado de la ventana, entreteniéndome pensando que estarían haciendo los vecinos en ese mismo momento, si estarían viendo la televisión, escribiendo, leyendo o simplemente follando.
Mientras tejía un rato pensamientos sin sentido, sobre mi vida, la gente y demás accesorios de pensadora de estar por casa, me entraba ya el soponcio bienavenido de las cuatro de la tarde, me apresuraba yo a acurrucarme y recibir al marivilloso Morféo con los brazos abiertos cuando, encarnado el espíritu de la maldad y la barbarie desgraciada de mí, un mosquito tronaba y tronaba como si no hubiese mañana. Me disponía yo ante tal infracción de mal gusto a contraatacar cual lobo salvaje a ese estúpido invasor, recurrí a armas complejas y variadas, a larga distancia como chanclas e incluso recurrí a estratagemas tales como intentar acorralarle y darle un manotazo, pero como bien sabe el dicho, la violencia solo acarrea más violencia, y acabé derrotada y con el dedo gordo de la mano un tanto rojo he inchado.

Y os preguntareis vosotros, ¿a que viene esa mierda de mosquito? os lo explico.

Ultimamente me siento así constantemente, como si un mosquito estuviera acosándome día y noche en mi cabeza y no me dejara tranquila. Esa sensación de cambiar, de  "Chica te estás estancando de nuevo", no me deja, parece que inconscientemente quiero ver algo material, que me diga: "estás en el camino correcto", pero no se me aparece nada, ni la Virgén ni Alá ni la madre que los trajo, bienaventurada sea.

Y no me deja tranquila, por más que me enfrento a ella, no consigo ganar nunca, no consigo llegar a algo claro de verdad, tan solo se que sigo un camino y ya está, solamente y tristemente puedo decir que estoy andando, nose si en circulos, pero ando.

miércoles, 26 de enero de 2011

Soy lo que no soy

No pretendas ser lo que no eres, pero antes averigua quien eres.

Definete... pero no te encasilles.
Aprende... pero a la vez se ignorante.
Construye... pero no tengas miedo a derruir.
Avanza... pero recuerda descansar.

Yo no he averiguado todavía muy bien quien soy, tranquilos tampoco tengo prisa, ni tan siquiera sé si quiero llegar a saberlo, me conformo con ser lo que soy en ese momento, o por lo menos intentarlo. Aunque puedo deciros con seguridad que se lo que no soy o por lo menos lo que no quiero ser.

- No Quiero-

No quiero ser una vieja apesadumbrada,
ni una ama de casa conformada,
no quiero ser un alma triste,
ni que mi vida sea un puto chiste.

No quiero vender mi alma,
ni poner precio a mi vida,
no quiero vivir entre mentiras,
ni tener que fingir sonrisas.

No quiero aguantar algo que no quiera,
ni estancarme en una pecera,
no quiero que dirigan mi vida,
ni que esta no sea mía.

No quiero que me pongan más cadenas,
de las que me quiera yo implantar,
no quiero que chamusquen mis alas,
que le den por culo a la realidad.

No quiero ser de esas,
que guardan sus sueños en un cajón,
no quiero ser de esas que dicen, eso para mí no.

No quiero tener aquello que no es mío,
ni disponer de aquello por lo que no haya peleado,
no quiero que se me regale nada más,
que el regalo que se hace por cumpleaños.

No quiero tener una casa,
si no va a ser un hogar,
no seré nunca un florero,
al cual puedas pasear.

No quiero ser aquello,
para lo que no he nacido,
y lo siento, nunca seré,
aquello que no he comprendido.

lunes, 24 de enero de 2011

La irrealidad de la realida

Anoche volví a ver American Beauty, una gran película por cierto y me he sentido como acorralada, me he visto envuelta en una maraña de preguntas sin respuestas, de preguntas que reflejaban miedo, pánico y desdicha. Me gustan esas películas que te dejan una pregunta en la mente, esas películas con las que piensas e intentas interpretarlas, aunque parece ser que anoche me miro con descaro  a los ojos y me hizo muchas preguntas que no supe contestar.

Para mí, American Beauty intenta y consigue reflejar una bonita y triste metáfora "la vida es sueño", que por cierto discuto mucho por aquí. Refleja las vidas de aquellos que creen que son aquello que no son y que sueñan ser. Aquellos que venden la ilusión de su ideal, la ilusión de que si aparentan ser lo que no son mientras recorren el camino de la búsquedad de ese ser, acabarán al final siéndolo, de aquellos cobardes que antes de actuar, prefieren la idea de ser lo que no son. Tristemente, en la película solo tres personas acaban siendo realmente lo que quieren ser, deciden saltar al vacío y compromenterse, acaban averiguándo su verdadera esencia cuando no se ponen límites sociales a su existencia, cuando se aceptan y se aman tal y como son acaban alcanzando el ideal por el que viven, digo tristemente porque sus destinos se ven truncados por aquellos que no comprenden la vida en su esencia, aquellos que acaban presos del miedo a la sociedad. Uno de ellos es asesinado y los otros dos ven sus destinos truncados indirectamente por ese asesinato.

Y yo me he cagado de miedo al pensar eso.

Yo nosé lo que busco todavía.  Vivo todavía en un sueño, donde la realidad es tan difusa, la realidad en sí para mí no existe, no estoy hablando de matrix, la realidad es relativa no hay blanco ni negro todo es un contínuo de gris. No hay una realidad tangible, ni dos realidades gemelas. Por eso, vendo tantos sueños, mejor dicho, me vendo tantos sueños que al final nosé si en realidad son solo eso, sueños. Nosé si tendré el valor de luchar, de continuar, nosé si acabaré como víctima del ideal, nosé si volveré de nuevo a esa estúpida pecera.

Sé que me perdí, tuve tanto miedo y sufrí tanto... pero luego me reencontré y tuve el valor de desviarme de ese estúpido camino preestablecido, ese camino fácil y desmotivante, ese camino que se oponía al ideal que persigo con tanta pasión... pero a veces, y solo a veces, un momento de duda no viene mal, de las grandes crisis nacen las grandes oportunidades, eso leí por algún lado, lástima que no lo recuerde ahora.  De momento, aunque el camino no tenga mucha luz ni se vea muy bien el final, para la buena verdad ni siquiera se a donde me lleva, continuaré recorriéndolo, porqué al fin y al cabo no quiero caer en ese determinismo de Calederón, a veces hay que tener descaro y decirle Ja! a la vida.

O por lo menos eso intentaré...