jueves, 10 de marzo de 2011

Sentido sin sentido

Sabeis, creo que hemos caído en el sentido sin sentido, la gente intenta darle sentido a su vida, intenta remarco, estandariza su vida a unos parámetros globales supuestos a veces difíciles, supuestos con sentido, supuestos humanos, supuestos que se llegan a convertir en absurdos. La vida parece que queremos hacerla un concepto tangible, un concepto comprable, parece que queremos que la vida esté situada en la sección X de Ikea, no tengo nada en contra de Ikea, todo lo contrario, pero es absurdo la forma en la que despiezamos la vida, como si de piezas pequeñas se tratara, la seccionamos en partes, el concepto vivir parece que se ha ampliado un tanto, eso de nacer, crecer, reproducirse y morir queremos hacerlos menos vacío, queremos caer en la ilusión de que no estamos determinados a un eterno reduccionismo, por eso intentamos darle sentido a la vida, engañados lo único que hacemos es ponerle música a la letra de la cancioncilla nacer, crecer, reproducirse y morir. Así, nos limitamos a vivir, a vivir con música ampliada e incluso con estribillo, nacemos, crecemos, nos escolarizamos, crecemos, nos volvemos a escolarizar, empezamos a aprender a reproducimos, nos escolarizamos a veces de nuevo, seguimos aprendiendo a reproducirnos, volvemos a crecer, tenemos un trabajo, una pareja, a veces varias, a veces sin elemento reproductivo, crecemos, crecemos, tenemos hijos, ellos crecen y así un bucle adornado en do mayor de la retaila de la vida humana... Es desesperante incluso para aquellos rebeldes alejados de la norma social, porque incluso ellos están sin quererlo incluidos en la retalía, tan solo cambian el orden de las estrofas..

martes, 8 de marzo de 2011

Cansada del verbo cansar

Me imagino lejos, lejos de aquí,
en un lugar donde no cueste sonreir,
donde el alma no tenga precio,
una utopía, un nuevo reino,
me imagino tan lejos de aquí.

Sueño con bulevares,
perderme en los bares,
soñando fingir,
sueño, sueño, sueño,
tanto cuesta ser un sueño,
tanto cuesta ser frágil, etéreo.

Me pierdo, desciendo,
intento entenderlo,
me hundo, me busco,
vuelvo a huir.

Cansada del verbo cansar,
soñando ahora con soñar,
luz apagada, luz encendida,
ahora que más da.

Sueño ahora sin elemento onírico,
sueño en la realidad, sueño La Realidad,
una república, sin bandera, sin hogar,
se adueña de mi ser, de mi esencia,
marioneta rota, marioneta.

sábado, 5 de marzo de 2011

Sectaria

Es paradójico como poco a poco, conforme creemos que tenemos más autoridad y control sobre nosotros mismos, ese control se va pérdiendo, sacrificando cual virgen más bien. Despreciamos ese control y lo peor, el narcisismo y la hipocresía nos hacen ver lo contrario. Me da naúseas, como borregos seguimos unas metas preestablecidas, las llegamos a idolatrar y a originalizar, proceso motivacional lo llaman, el ser humano se caracteriza por las ansias de demostrar su autoeficacia, su autosuficiencia, por la búsqueda de metas y creeran que suena bien, el ser humano se limita  a sobrevivir es incapaz de pensar más alla del reestablecimiento de su propio equilibrio, homeóstasis lo llaman, más nombres absurdos para una forma de vida más absurda ahún.

Cada vez que el hablaba yo enloquecía, deliraba, cada palabra era una droga, como una pastilla de éxtasis interminable, el era una adicción para mí,  decía lo que a todo el mundo le daba miedo oir, la gente le huía porque le tenía miedo incluso admiración, la gente huye de lo que realmente teme, la gente lo que más teme es a lo desconocido, la verdad era desconocidad para todos, menos para él.

El fin se acerca,  la verdad nos hará libres solo a los que sepamos apreciarla, hemos tomado esta decisión por voluntad propia, nuestro camino ha tenido más piedras que el de ningún otro, porque nosotros no somos cobardes, hemos cogido el camino hacia la verdad, nosotros hemos renunciado a toda las ataduras que se autoimponen los demás, la sociedad es una basura, un estercolero que cada día que pasa adopta más terreno.

Recuerdo cuando entré aquí, un juego al principio, intentaba sonreírle a la vida y ella nunca me devolvía la sonrisa, lo único que intentaba era encajar, era un locura interminable, hasta que un día en una conferencia le encontré a él, hablando. Fue la primera vez que no solo oía a alguien, hablaba de lo que creía y creía lo que hablaba. Días después entré aquí, en Vida. La gente que creía conocer tenía miedo cuando se lo dije, una secta lo llamaron. La gente está tan engañada, todo es por culpa de la sociedad, me lo explicó El, la sociedad nos dice lo que tenemos que creer, nos engaña, pone en nuestros ojos cosas que no existen, que ni siquiera queremos comprobar, estamos tan atados al miedo, a la opresión, es más fácil seguir viviendo como los demás, es más fácil simplemente, es adaptativo, solo queremos sobrevivir. Tenía tanta razón. Fui capaz de desligarme de toda esa mierda, traspasé la línea  fui valiente.

Hoy es el Día, todo el dolor que hemos sufrido, todo lo verdadero que hemos conseguido, hoy la sociedad recibirá un duro golpe amigos, nosotros cambiaremos el mundo, nosotros le quitaremos esa venda, todas las mentiras, todos los intentos fallidos, las equivocaciones, todo hoy se verá recompensado. Id cogiéndo las mochilas, tenemos que cambiar el mundo.

"Cuarenta personas han fallecido tras la implosión del grupo Vida, perseguidos durante cuatro años, este acto de terrorismo y pánico no es el único que ha conseguido el terrorista y líder de la secta Eric Lemond ,el cual con este ya son cinco actos terrorista los que lidera"

- ¿No te quedas conmigo?
- Mi misión es más dura pequeña, tu tienes que ser ahora valiente, debes de cambiar el mundo.
-¿Y tú?
- Yo sigo ligado a esto pequeña, te envidio tanto, debes de ser valiente...

martes, 1 de marzo de 2011

Mirar las estrellas

A veces intentamos creer que lo mejor está por llegar, que tenemos que luchar para conseguir aquello que nos merecemos, caer y levantarnos para poder mirar las estrellas, ese parece ser nuestro lema, pero no nos damos cuenta, que las estrellas aunque esté nublado, permanecen ahí. Quizás si observamos un poco, nos daremos cuenta que lo "mejor", no está por llegar, como las estrellas permanece ahí a la espera de ser contemplado.

Sueña el preso que es libre,
Sueña el libre que está preso,
Sueña el gusano que vuela,
Sueña el ave con llegar a tierra,
Sueña el rey que es un campesino,
Sueña el pueblo con reinar,
Sueñan, sueñan, sueñan,
A todos les da por soñar,
Sueñan todos menos los niños,
que para ellos, el sueño es la realidad.

sábado, 26 de febrero de 2011

Suicida

Algo me decía en mi interior cuando me mando ese e-mail que algo malo pasaba, esa quedada repentina y anodina no era propio de ella, o por lo menos actualmente, su vida entera dependía de una agenda de cuero negra en la cual estaba cada segundo de su vida.

Me vestí, un tanto informal para la cita, bueno una cita no es la palabra exacta digamos que simplemente habíamos quedado para tomar un café, ves incluso escrito queda anodino y eso precisamente no era ella. Cogí mi coche y me dispuse a llegar a esa moderna y nueva cafetería de las afueras, un tanto esterotipada para mi gusto, decoración sobria de aires minimalistas, tazas de diseño y algún que otro cuadro la decoraban. El sitio resultaba un tanto meticuloso, estricto sería la palabra, las mesas alineadas, negras sobre un fondo blanco, transmitía éxito y profesionalidad, algo que suelo asociar a empresarios o grandes tiburones no a una cafetería. En cuanto llegué me sentí irremediablemente fuera de lugar e incomodísimo, la mirada de la camarera fue despectiva, las miradas de los clientes, despectiva, e incluso la maldita puerta al entrar ni se abría.

De repente llegó , no tuve que esperar mucho pero parece mentira que no haya aprendido con los años, ella siempre llegaba cortés y elegantemente tarde a las citas, se diría una constumbre para mucha gente, refinada y de buen gusto, pero a mí siempre me ha resultado irritante. Su vestido, su pelo e incluso hasta su sombra parecía decir a gritos, ¡esta chica es una triunfadora apartaos!, embutida en ese uniforme de chica empresaria joven y atractiva, vestido negro ajustado, lo suficientemente corto y con el suficiente escote para poder distraer un poco a los aburridos y soporíferos clientes del local, unos altos y negros zapatos con el bolso a juego y para remate su roja cabellera recogida en un desenfadado moño.

Empezamos la conversación hablando de esto y de lo otro, como te va la vida, que tal la famila, recuerdas cuando... temas de nuevo anodinos. Esto ya empezaba a preocuparme seriamente y directamente saqué el tema en cuestión, le hice la gran pregunta, ¿qué te pasa?.

- Me pasa que no me pasa nada, eso es lo que me pasa, no soy la que era, no soy nada. Soy un cuadro malo, un cuadro de esos que decoran los salones de los ricos,  eso es lo que soy, un maldito y jodido rico cuadro al que todo el mundo mira pero nadie observa.
- ¿Por qué dices eso?
- Por qué no es la pregunta, la pregunta es para qué. Para qué me convertí en eso, me convertí en eso para dejar, es simplemente eso, dejar. Dejar de pensar de verdad, dejar de amar de verdad, dejar de sufrir de verdad. Era más comodo, era un buen pensamiento, e incluso lo llamaría filosofía de vida, pero luego se convirtió en un juego, en el que yo ya no manejaba las reglas, ni siquiera las sabía. Ahora mi vida la controla ese juego yo soy una marioneta, una puta marioneta y además rota.
- Parece que todo te va bien, piensa en que has fallado, dime cuando empezaste a pensar así.
- Vuelves a equivocarte de pregunta, el problema es que no he fallado eso el lo que lo hace tan irreal, lo que no me hace pensar, no me siento viva esque ya ni siento, todo es predecible y seguro, falsamente seguro, confeccioné una red de seguridad y ahora esa red me envuelve y me ahoga. Últimamente sueño solo con eso, sueño que soy una niña y paseo por la ciudad, veo a una mujer preciosa con un vestido precioso, paso a la tienda y de repente esa mujer soy yo, me miro al espejo y siento que el vestido me empieza a apretar, empiezo a ahogarme, el vestido me corta la piel, sangro, empiezo a ahogarme más, pero sabes que, siento, lo siento tanto que soy feliz, inmesamente feliz de sentir.

El silencio inundó la conversación, no sabía que decir, ella parecía que tampoco, el tiempo pasaba y la sentía lejos y fría. Tan lejos y tan fría.

- Me tengo que ir ya, tengo una reunión dentro de media hora, te llamaré luego.

Nunca llamó.

Al día siguiente, me levanté como siempre, leí mi periódico de siempre y me tomé el café de siempre, pero algo interrumpió la calma del día, en primera portada, "Empresaria Suicida".

"Famosa empresaria fallecida al tirarse desde el ventanal del duodécimo piso en el que vivía, no hay ninguna señal de forcejeamiento en su cuerpo y la vivienda se encontraba en perfecto orden". La estampa de la vivienda y el cuerpo terminaban de encuadrar la noticia.

Murió con una sonrisa.

sábado, 19 de febrero de 2011

Mortal

Cierro la puerta de mi casa, hecho la llave dos veces, llamo el ascensor, espero, abro la puerta del ascensor, la cierro, le doy a la planta baja, vuelvo a esperar, abro de nuevo la puerta del ascensor, abro la puerta del portal, ando como unos diez metros hasta el bar de la esquina, me siento en la mesa de fuera porque ahora ya no puedo fumar dentro, pido una cerveza y vuelvo a esperar hasta que me la trae el chaval.

Eso hago todas las mañanas, no suelo pensarlo a menudo, no soy de esas personas reflexivas que se pone a analizar cada puto paso que doy durante todo el día como si el sol fuera menos importante que mi ombligo, pero hoy de repente me ha venido esa retalía a la mente, como una puñetera cancioncilla pegadiza o una palabra que se pone de moda. No es que no esté conforme con mi vida, tengo todo aquello a lo que todo el mundo aspira, sin complicaciones mentales ni alegorías a la felicidad, tengo un buen coche, una buena mujer, un buen empleo y podría estar diciendo bastantes frases compuestas de buen y sustantivo pero no me da la gana y vuelvo a repetir y a matizar lo dicho antes no es que esté conforme con mi vida, es que estoy hasta los cojones. Una vez alguien me dijo de joven que el noventa porciento de nuestro tiempo diario se basa en actos que irremediablemente se vuelven rutinarios, no debíamostar esperando a los otros acontecimientos que nos sacaban de esa urna autoimpuesta y determinante, sino que debíamos de disfrutar realmente de aquellos actos rutinarios, que esa era la clave de la felicidad. Ese mini discurso de estar por casa se me antojó revelador y emocionante, se me antojó hasta original, e hice de ello mi mantra durante unos años pero ahora, cumplida una edad en la que ya cualquier mindundi poeta de salón no me inspira tanto, me parece una bobada, una poyada con la que encandilar a cualquier jovencita adicta a la palabrería barata y comprensible con la que disfrutar de una bonita noche en cualquier motel de carretera.

Me estaré haciendo viejo, mi mujer me lo repite una media de cinco veces al mes y supongo que tendrá razón, me estaré haciendo viejo... Incluso siendo viejo me sigue sonando esa palabra a muerte y decepción, me estaré haciendo viejo para mí significa me estaré automuriendo, me estaré decepcionando ahora que veo el final con la vida, estaré volviéndome viejo quizás. Las polladas que hablaban de la vida y de la existencia, del camino del aprendizaje y demás ideologías de salón de te ahora me parecen absurdas, vanales y tremendamente vacías, me recuerdan ahora a ese cisne de cristal de Svarosky que tanto le gusta a mi mujer, costaba un dineral tenerlo, pero era bonito, trasparente, silencioso y no daba más que hacer que pasarle el trapo de vez en cuando. Esas ideas ahora son como ese cisne, custa mucho seguirlas y adoptarlas como doctrina, son bonitas la gente que cree que piensa las admira, pero son trasparentes, no tienen más trasfondo que aquel que da el silencio de después de oír una frase del estilo de vive amando la vida.

Será eso, que me estaré haciendo viejo, que me estaré desencantando de la vida, que estoy ya harto de que me de por culo todos los días, que estaré harto de no querer lo que tengo porque no está bien visto quererlo, que estoy harto de las polladas y de las no polladas, porque veo que es una farsa la farsa y lo que no creemos que es farsa, que hay estereotipos hallá donde mires, que hay clichés incluso en aquello que reivindica la vida fuera de la norma, todo eso para mí se resume en que estoy harto de polladas. Supongo que cuando te haces viejo aparecen estas ideas, porque estás hasta los cojones, es como el cuento de la zorra que no podía alcanzar las uvas, si no puedes alcanzarlas es que no estaban maduras. Los que nos hacemos viejos, supongo, que como no podemos ya alcanzar la vida porque se nos escapa ya de las manos, de los ojos, de los labios y de cada puto poro de nuestro cuerpo, decimos que la vida simplemente son polladas acumulativas, como el sumatorio en la estadística.

viernes, 18 de febrero de 2011

Aprender a no Existir.

No solo nos vale ser buenos, además debemos parecerlo. Aprendimos una vez, a asociar aquello externo que nos rodea con variables internas, aprendimos a asociar realidades intangibles a las que aspirar, aprendimos tantas cosas que a veces se nos olvidó el principio de todo. Cuando si eras algo lo eras simplemente.

La gente aprende a aparentar ser, porque ya ser simplemente no nos vale.

Y lo peor de todo, nos juzgamos por aquello que aperantamos ser y no por lo que somos. Hemos aprendido tanto a que los demás nos tienen que ver que decididamente si nos equivocamos juzgaremos aquello que ven los demás, no lo que somos. El juez más severo siempre es uno mismo.

Somos lo que no somos, en el fondo perseguimos aquello que no somos y que queremos ser. Si algún día nos paráramos a pensar en lo que hacemos para ser , si algún día dijéramos soy y no quiero ser, si algún día comprendiéramos que no es que tengamos derecho a existir, si no que en realidad existimos. Cuando aprendemos lo que es algo y lo que no es, en realidad lo que hacemos poco a poco es aprender a no existir.

Existimos sin necesidad de ser vistos, eso es lo que habría que haber aprendido desde el principio, no a aprender a ser vistos para existir.